coins

En mi mesita de noche, tengo una bandeja donde echo las monedas que me dan de cambio cuando voy al cine o a la tienda. Es incómodo cargar con monedas, así que nunca tomo dinero de la bandeja por las mañanas, solo echo más cada noche. Al cabo de algunas semanas las monedas empiezan a desbordarse y a prederse, así que se me ocurrió una idea.

Guardo desde hace muchos años la primera alcancía que me regaló mi Mamá. Es una caja metálica en forma de caja fuerte de combinación que le regalaron en su banco por abrir una cuenta de cheques (cuando los bancos todavía regalaban algo). Hace años que no la usaba, pero la he guardado solo por su valor sentimental. En la parte de atrás tiene una ranura para depositar monedas.

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La saqué de la “caja del olvido”, la limpié y la puse en mi closet. Cuando recibo monedas de cambio, las separo por denominación. Solo las monedas más grandes, las de $10 (aproximadamente US 80¢) las guardo en mi alcancía. Las demás de $5, $2 y $1 las pongo en una bolsa que llevo en mi carro, y las doy de caridad a personas de la calle menos afortunadas. Cada vez que la caja se llena, cambio las monedas por billetes grandes, los pongo en la misma caja, y empiezo otra vez.

Mi idea original era juntar dinero para tomar unas vacaciones “gratuitas” con mi familia. Afortunadamente he podido tomar vacaciones sin usar este dinero, así que después de llenar la caja vairas veces, ya tengo ahorrados US $2,500, y la alcancía está a medio llenar.

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También he visto que mis hábitos han cambiado. Ahora me encuentro pagando en tiendas y estacionamientos con billetes más grandes, con la esperanza de que me den cambio con monedas de $10. Me aseguré de que mis hijos me vieran abrir la caja cuando estaba llena, y vaya que se sorprendieron. Uno de ellos se emocionó y ahora me ayuda cada vez que tiene una moneda de $10, y el otro ya sacó su alcancía y está haciendo lo mismo que yo (no he podido lograr que me diga cuánto dinero tiene, pero sospecho que es mucho).

En un principio pensé que las monedas que ahorro me harían falta, pero me he dado cuenta que no es así. De hecho me pregunto qué hacía antes con este dinero.

Es una pequeña práctica que tiene muchos beneficios. Se las comparto por si les gusta.

¡Felices ahorros!