La soledad no es tan mala, siempre y cuando te tengas a tí mismo.

Tómate tiempo para nutrir tu alma, lee un libro que eleve tu espíritu, escribe un poema, come bien, camina solo, duerme y recarga, escucha música, canta en voz alta, apaga el ruido, observa un amanecer y un atardecer el mismo día y no hagas nada entre uno y otro, practica la gratitud hasta que la sientas, respira hondo.

Date la oportunidad de ser tu amigo, tu mejor amigo.