Haz este sencillo ejercicio de matemáticas.

Piensa en tus problemas, miedos y necesidades más grandes. No hablo de pequeñeces, hablo de problemas que amenacen tu vida, miedos que no dejen que te muevas, necesidades que puedan dejar sin comer, problemas realmente grandes que puedan destruir tu vida. Trata de pensar en al menos diez, y anótalos en una hoja de papel. Asigna a cada uno un valor numérico del 1 al 10, de acuerdo a su gravedad, siendo 10 lo peor, y súmalos todos.

En el peor de los casos, tu suma dará cien.

Ahora, ¿no dirías que solo el hecho de estar vivo vale al menos unos diez mil? (Yo hubiera dicho que diez millones, pero mis conocidos dicen que constantemente exagero). ¿Tu vista amaneció bien, igual que ayer? Yo a eso le daría unos cinco mil. ¿Puedes oír bien con tus dos oídos (por cierto, yo no)? Dale unos mil a cada oído. ¿Tienes una familia, o amigos que te quieren? ¿Cuánto crees que vale cada uno?

Podríamos seguir, pero ya me entiendes.

Mi punto es, cada día que despiertas, lo haces en el lado ganador de la vida. Cada uno de tus días, durante toda tu vida. ¿Cuántos días has vivido? No importa. Yo diría que llevas una racha de buena suerte bastante larga.