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Tengo un gran amigo, que desafortunadamente no veo muy seguido.

Fue mi maestro de negocios, pero no en la escuela, sino en mi negocio real. Nunca se lo dije, pero siempre me gustó el entusiasmo que muestra por la vida, y su facilidad para conocer gente y hacer nuevos amigos. Para nuestras sesiones, viajaba a mi ciudad desde otro país, y siempre arreglaba su itinerario para llegar dos días antes y recorrer mi ciudad por su cuenta, y conoció lugares que, me apena decirlo, yo mismo no conozco. En uno de sus viajes conoció a una familia de por acá, con la que sigue escribiéndose en las navidades.

Se retiró de su trabajo y viaja mucho, especialmente en la naturaleza, y le agradezco que todos estos años me haya mantenido en su lista de distribución cuando comparte sus estupendas fotos. Por lo que veo, vive la vida como quiere, que es la forma en que todos deberíamos vivirla. Al final, de él no solo aprendí de negocios, aprendí como vivir la vida.

Me mandó esta foto, a manera de chiste, pero como creo que lo representa, aquí la comparto con todos.

Gracias Esteban.

¡Vive como si alguien hubiera dejado la reja abierta!