(Este lo escribí en 1999, pero creo que guarda su validez)

Es común que en la prisa de completar mis tareas diarias olvide que es lo realmente importante. Y si yo lo olvido con frecuencia, me preocupa que mis hijos lo aprendan bien, para que no lo olviden. Por eso, en mi familia tenemos un pequeño ritual que repetimos casi todas las noches antes de dormir: Tenemos una lista de lo que es más importante para nosotros, y la recitamos de memoria. Esta lista la comencé yo hace unos años, pero cada uno le ha ido agregando cosas. En la lista están cosas como cuidar la salud, atender el trabajo, procurar a los amigos, fomentar el estudio y el ejercicio, pero todos estamos de acuerdo que al principio de la  lista, siempre, está la familia. En mi casa lo más importante es la familia. Si te pones a pensar, es lo único en esta vida que es realmente tuyo. Y ni siquiera es por gusto: Cuando llegué me encontré con una familia, que bien o mal, me ha ayudado a ser quien soy y a estar donde estoy. Es mi familia de sangre, y eso nunca lo podré negar ni esconder. Todo lo demás, va y viene, desde el dinero, el trabajo, y hasta mi propia salud es prestada, pero la familia siempre esta ahí para mi. Mis amigos son importantes porque yo los escojo, pero aun así, se van a vivir a otra ciudad y dejamos de tener contacto. Es mi responsabilidad hacer de mis familiares mis amigos, porque son los únicos que estarán ahí siempre que los necesite, si yo se los pido. La sangre es algo poderoso que nunca he podido explicar. Toma menos de lo normal que hermanos enemistados se unan, solo basta un pequeño perdón. Mi esposa y yo tenemos nuestras listas personales de cosas importantes. Algunas cosas coinciden, otras para nada. Pero en la lista de la familia estamos todos de acuerdo. Todos podemos hacer una lista de las cosas importantes, y es necesario hacerlo por escrito porque estamos tan ocupados con las cosas urgentes que tendemos a olvidarlas (como siempre, lo urgente te impide prestarle tiempo a lo importante). ¿Este rito lo hago por mis hijos? Claro que lo hago por ellos. Porque me recuerdo que todo lo que hago lo hago por mi familia. Cuando trabajo de más, con la excusa de que lo hago para darle una mejor vida a mi familia, a veces olvido que más que una mejor vida, lo que quieres es de mi tiempo. Así que ahí voy, a recitar mi lista con ellos, pero en realidad es para que me lo recuerden a mí.