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Ya decidiste cambiar tu estilo de vida. Ya te comprometiste contigo mismo y admitiste que ya no hay regreso. Ya empezaste. Felicidades, ya eres exitoso. Ya recorriste tres cuartas partes del camino. Ahora, solo te falta el cuarto paso del proceso, un paso que nunca termina: Probar, aprender y mejorar. Ahí estarás ciclado el resto de tu vida, pero te garantizo que no te aburrirás.

Para tener alma sana hay que empezar con un cuerpo sano, y para el cuerpo, movimiento es vida. El cuerpo humano está diseñado para estar en constante movimiento, y nuestra forma de vida moderna es cada vez más estática. En las ciudades modernas ya casi no se puede caminar a ninguna parte, ni andar en bicicleta. Las casas y oficinas son cada vez más pequeñas, y todos pasamos más tiempo frente a una computadora o una televisión.

Es momento de que te pongas en movimiento y diseñes un plan de ejercicio que te guste y te siente bien. Lo bueno es que es muy fácil, y lo puedes hacer tú mismo. Puedes buscar ayuda en libros y revistas, o consejos de expertos (o de los que parecen serlo), pero no es necesario. Si bien es cierto que puedes no saber cómo empezar, también es cierto que sabes que hacer algo es mejor que nada, así que no puedes equivocarte. No necesitas inscribirte a un gimnasio o a un club, ni tampoco necesitas ropa especializada y cara, ni aparatos sofisticados. Hay muchos tipos de ejercicios que puedes hacer en tu propia casa, o en la calle, sin ningún entrenamiento ni ningún costo. Lo más probable es que ya sepas lo que tienes que hacer, ahora solo te falta hacerlo.

Algunas ideas que te pueden ayudar son:

  1. Hay tres tipos principales de ejercicios: Los ejercicios aeróbicos, como el ciclismo, caminar, correr, salir de excursión, y jugar al tenis, aumentan la resistencia cardiovascular. Los ejercicios anaeróbicos, como hacer pesas, aumentan la fuerza del músculo a corto plazo. Los ejercicios de flexibilidad, como el estiramiento, mejora la capacidad de movimiento de los músculos y de las articulaciones. Los tres son importantes, y con el tiempo tendrás que incorporar una rutina que los incluya a todos.
  2. Es importante empezar poco a poco. Lo que menos quieres es lastimarte, porque a parte de las consecuencias naturales de la lastimadura tendrás que dejar de hacer ejercicio, y vuelves a donde comenzaste. Cuando hagas cosas nuevas, empieza con poco, y cuando incrementes hazlo con calma.
  3. Es importante mantenerte hidratado. Con el ejercicio la temperatura corporal sube, y el mecanismo del cuerpo para enfriarse es sudando, lo que hace que pierdas líqudo y electrolitos. Si sudas mucho, hay que reemplazar lo perdido con agua, y si es demasiado tendrás que reemplazar también los electrolitos. Las bebidas deportivas como el Gatorade son buenas y necesarias, con moderación. Si te preocupa que engorden, puedes diluirlas con agua, y si no quieres usarlas puedes tomar jugo de fruta diluido en agua con un poco de azúcar y sal.
  4. Si haces tu ejercicio en un lugar con mucho calor, usa ropa adecuada y fresca. El sudor no es grasa, es más que nada agua, así que no te arropes de más buscando sudar, eso solo te provocará un golpe de calor. Si hace frío arrópate bien, no querrás enfermarte.
  5. El ejercicio quema calorías, por lo que tu cuerpo te pedirá que las reemplaces. En pocas palabras, el ejercicio da más hambre. Si estás apenas aprendiendo a mejorar tu alimentación, el empezar a hacer ejercicio o el incrementarlo puede hacerte perder el control. Asegúrate de llenarte de cosas más nutritivas. Para los ejercicios anaeróbicos necesitarás más proteína y para los aeróbicos más carbohidratos, pero recuerda que hay unos mejores que otros. Lo importante es que sepas que al hacer ejercicio es necesario que comas más, pero mejor, o tu cuerpo se desnutrirá. Cuidado con no alimentarlo lo suficiente.
  6. El alcohol y el cigarro son los peores enemigos del ejercicio. El alcohol es veneno puro que el cuerpo trata de metabolizar, pero queda rendido (ésta es la cruda). Creo que no necesito decir nada del cigarro que no sepas ya. Así que si piensas tener éxito, más vale que vayas pensando en dejarlos, o al menos en cómo controlarlos.
  7. Define tu estilo. Hay quienes les ayuda tener una rutina y seguirla, hay otros que las rutinas los matan. Date cuenta de cómo eres y busca lo mejor. Si te ayudan las rutinas, elije la tuya y no te salgas. Si te aburren, sé creativo, busca experimentar cosas nuevas, pero recuerda, paso a paso.
  8. Ponte metas, pero pequeñas. Empieza con poco y sigue así por un tiempo, aunque te parezca que ya no te estás ejercitando. Luego, planea un incremento o un cambio de ejercicio y ve despacio otra vez.
  9. Busca motivación. Tal vez puedes unirte a un grupo que haga lo que a tí te gusta, hay quienes hacen del ejercicio una actividad social. O si prefieres, haz de la hora del ejercicio tú momento y aprovéchalo.

Todos los cambios que vas a hacer son de por vida, y como lo dijiste en tu compromiso, ya no hay regreso. Pero ten paciencia, tienes mucho tiempo por delante. No te desesperes si no notas cambios al principio, ajustando tú mismo tu plan pronto los verás.

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