Ya decidiste cambiar tu estilo de vida (si no, empieza aquí). Ya te comprometiste contigo mismo y admitiste que ya no hay regreso. Ya empezaste. Felicidades, ya eres exitoso. Ya recorriste tres cuartas partes del camino. Ahora, solo te falta el cuarto paso del proceso, un paso que nunca termina: Probar, aprender y mejorar. Ahí estarás ciclado el resto de tu vida, pero te garantizo que no te aburrirás.

Para mejorar tu salud, es importante empezar con la alimentación, incluso antes de entrarle duro al ejercicio. Lo bueno, es que esto es muy fácil. Puedes buscar la asesoría de nutriólogos, doctores, libros, revistas o amigos que parecen saber más que tú. Todo esto ayuda, pero no es necesario. Además casi siempre cuesta dinero. Si bien es cierto que no sabes todo respecto a nutrición, también es cierto que sabes lo suficiente para empezar a hacer los pequeños cambios que necesitas, y lo único que te ha faltado es hacerlos.

Algunas ideas que te pueden ayudar son

  1. Incorpora más vegetales en tu dieta. Consume la mayor cantidad de colores que puedas.
  2. Las carnes son una buena fuente de proteínas, pero hay unas mejores que otras. En general las blancas son mejores que las rojas, así que trata de comer más pescado y aves.
  3. Tu cuerpo necesita grasas, pero de buena fuente. La mejor fuente de grasas son las vegetales. Incorpora en tu dieta aguacate, almendras, nueces, aceite de oliva sin cocinar.
  4. Los postres casi nunca son buenos, pero no quiere decir que no te puedas dar un gusto de vez en cuando. Escógelos bien y mídete, pero no te castigues.
  5. Esto va a ser controversial, pero la leche de vaca es más mala que buena. Si tienes edad suficiente para leer esto, ya no necesitas leche materna de nada ni nadie. Hay mejores alternativas vegetales, como la de soya, almendra y arroz.
  6. Disminuye la cantidad de alimentos procesados. Entre más natural lo que comes, mejor.
  7. Come más veces al día, y en menor cantidad. No te quedes mucho tiempo sin comer, porque llegarás a la siguiente comida con mucha hambre y probablemente comerás sin control. Además, si dejas de comer por mucho tiempo, tu cuerpo creerá que hay escasez y se pondrá en modo de almacenamiento, así que lo que comas se convertirá en reserva de grasa.
  8. El desayuno es la comida más importante del día. Para empezar, cuando te despiertas ya llevas más de 7 horas sin comer nada, a tu cuerpo le urge, aún y cuando no sientas hambre. Escoge bien lo que vas a desayunar, algo balanceado y nutritivo.
  9. Cena poco. Casi nunca tienes la oportunidad de quemar lo que cenas, porque pronto vas a la cama.
  10. Toma más agua y menos refrescos azucarados. Cuidado también con los jugos de frutas, aunque sean naturales, porque al exprimirlos te entregan solo el azúcar y nada de la fibra. Es preferible comer la fruta que el puro jugo, y para quitarte la sed toma agua.
  11. El alcohol es el peor enemigo de la dieta. Primero, se convierte en azúcar. Segundo, deshidrata a tu cuerpo y lo envenena. Tercero, te da hambre, y casi nunca de cosas buenas. ¿Necesito continuar?
  12. Si es cierto que vas a cambiar, es importante que lo hagas paso a paso. No dejes de golpe todo y te conviertas en un vegetariano abstemio y aburrido. Empieza con pequeños cambios que puedas mantener, o no podrás resistirlo a largo plazo. Come y toma de todo, pero con moderación.


Todos los cambios que vas a hacer son de por vida, y como lo dijiste en tu compromiso, ya no hay regreso. Por eso es importante que sepas que las dietas no funcionan. Repite conmigo: “Las Dietas no Funcionan”. Así que ni intentes ponerte a dieta (otra vez), no funcionará.

En nuestra cultura, la palabra dieta se asocia erróneamente con la práctica de restringir durante cierto tiempo la ingesta de ciertos alimentos para obtener solo los nutrientes y la energía necesarios y así conseguir o mantener cierto peso corporal. Hay dos problemas en esto: primero, este cambio no debe ser por cierto tiempo, es de por vida; y segundo, al restringir ciertos alimentos puedes desbalancear tu dieta. Así que no busques dietas, piensa mejor que cambiarás tu alimentación de por vida, podrás comer casi todo pero balanceado, y no tienes porque quedarte con hambre.

Emociónate por este nuevo momento en tu vida, porque probarás cosas nuevas, porque controlarás tu peso, porque te sentirás mejor, porque serás un nuevo y mejor tú.

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