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Ya sentiste la necesidad o el deseo de cambiar tu estilo de vida por uno más saludable. Necesitas empezar a hacer ejercicio, o comer mejor, o dormir bien. Ya te diste cuenta que te conviene, y te da envidia ver a los que ya lo hacen.  La pura decisión de cambiar tu estilo de vida por uno más saludable puede parecer abrumadora: “Si quiero hacer ejercicio, pero ¿a qué horas?”, “Tengo que bajar de peso pero no puedo”, “Necesito descansar y relajarme pero no sé cómo”. Nada más de pensarlo quedas exhausto, y mejor lo dejas para después.

Hay cuatro pasos para tener éxito en cualquier proyecto
1. Darte cuenta que necesitas hacer algo
2. Decidirte y comprometerte a hacer algo
3. Empezar a hacer algo
4. Mejorar lo que haces hasta que tengas éxito

Ya que llegaste a este punto, y antes de que desistas sin haber comenzado, entiende que en realidad es mucho más fácil de lo que te imaginas, y de lo que tú mismo te haces creer. De hecho, solo con tener la inquietud de hacerlo ya recorriste una cuarta parte del camino, ya avanzaste un 25% y aún no has cambiado nada. Mejorar tu salud es uno de los proyectos más importantes de tu vida, y de la vida tus familiares que te quieren y dependen de ti. Ya lo pensaste, así que antes de que cambies de opinión, cierra el trato: ve fente a un espejo, abre bien los ojos y di en voz alta “Mejorar mi salud y mi estilo de vida es mi nuevo proyecto, y lo voy a lograr”. Es en serio, hazlo, ahorita mismo, deja de leer y ve. Decirlo en voz alta es un compromiso contigo mismo y ya no hay regreso.

No te agovies con el cómo, hay tiempo para decidirlo. Lo imprtante es que ya lo decidiste, y con esto ya tienes recorrido el 50% del camino, y todo solo en minutos. No es como que nunca has corrido un kilómetro y ya tienes que correr un maratón hoy mismo. Habrá que ir paso por paso, y despacito.

Lo primero es eliminar el miedo y la ansiedad de un cambio. Inmediatamente se te llena la cabeza con la ansiedad de saber todos los sacrificios que tendrás que hacer para cambiar, como si te fueran a producir dolor. Es importante que sepas que no habrá ni un solo sacrificio, por increíble que parezca, solo beneficios. Es interesante ver como cada cambio positivo en el estilo de vida de las personas trae solo resultados y sentimientos positivos y muchos beneficios, y aún así te sientes tan angustiado por dejar los malos hábitos que te producen puras cosas negativas y destructivas, algo así como al drogadicto le angustia dejar las drogas así que se aferra más. Así que cambia tu miedo al cambio por la alegría de la nueva vida que tendrás llena de plenitud y beneficios, y lejos de postergar el comienzo, añora el día que empezarás. Emociónate. Llénate de energía por lo bien que estarás.

Lo segundo es que entiendas que no necesitas un plan muy elaborado. No necesitas inscribirte a un gimnasio o a un club para empezar a hacer ejercicio, ni necesitas ropa especializada ni cara. Si nunca haz hecho ejercicio, basta con que salgas a caminar durante veinte minutos, tres veces por semana, en tu ropa más cómoda. Si ya caminas, hazlo más rápido, y alterna la caminata con un poco de corrida. Para mejorar tu alimentación no necesitas hacer dieta,  mucho menos visitar a un nutriólogo. Tú ya sabes lo que es bueno comer y lo que no lo es, y si no lo sabes a ciencia cierta al menos ya lo sospechas. Trata de comer más frutas, verduras y carnes bajas en grasas y menos productos procesados y carnes rojas. Más agua y menos refrescos azucarados y alcohol. Y sobre todo, cuida el tamaño de las porciones, come más veces al día en menor cantidad. Ni siquiera tienes que quedarte con hambre, solo tienes que llenarte con cosas mejores. Parecen sacrificios, pero no lo son. Estos pequeños cambios son incómodos solo durante las primeras semanas, pero van produciendo cambios positivos en tu cuerpo que en poco tiempo te harán sentir tan bien que ya no podrás ni querrás regresar. Recuerda, ya no hay regreso.

No estudies mucho, ni pidas muchos consejos, al menos no aún. Empieza mañana con pequeños cambios, tú ya sabes o intuyes cuales. No te pongas metas, ni de tiempo, ni de kilómetros, ni de kilos perdidos. Solo empieza, y con tú primer paso ya habrás completado tres cuartas parte de tu proyecto. Ten paciencia, no esperes resultados inmediatos, es un plan de por vida, pero ya sabes que va a ser mejor para tí. En el camino irás aprendiendo como mejorar tus hábitos, y para cuando te des cuenta, ya serás otro (más saludable y feliz) tú.

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