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En los últimos 6 años he leído más libros que en mis anteriores 40. Hago ejercicio todos los días. No me sobra tiempo, pero básicamente hago lo que quiero, y tampoco me falta tiempo. Ah, y sí trabajo, horario normal. ¿Cómo le hago?

Soy igual que los demás. Tengo las mismas 24 horas que los demás. Pero no tenía control sobre ellas. Sentía la necesidad de saber todo, de estar enterado, de aprender. Me dió una “sobrecarga de información”.

Decidí simplificar mi vida, y sobre todo mi mente. Decidí llenar mi mente con las cosas que eran buenas para mí. Decidí hacer lo que yo quería. Desde hace 10 años no veo tele, no leo periódicos, no oigo noticias. Al principio me dio miedo no estar enterado. Pero fue asombroso, solo con eso liberé 20 horas a la semana. Son casi 3 diarias. 3 horas diarias de puro ruido, de ver y escuchar lo que otros quieren que yo vea y escuche, no lo que yo quiero ver y escuchar. Yo quiero ver y escuchar cosas que me sirvan para mejorar, que alimenten mi ánimo y mi espíritu, que me hagan crecer, no necesito escuchar acerca de asesinatos, robos, accidentes, y mucho menos de publicidad de productos que no quiero pero que según ellos “necesito”. Además descubrí lo sorprendente que resulta para otros que yo no sepa de los eventos del día, y el gusto que tienen de contármelo como si ellos hubieran descubierto la noticia. Fomenta la conversación. Lo que aprendí es que de todas formas, aunque yo no quiera, voy a terminar enterándome de los eventos importantes, porque todos los van a contar, pero los eventos menores nadie los contará por falta de tiempo, y esos ni los quería saber.

Dejé de jugar golf, que me ocupaba 5 horas a la semana, y lo cambié por 1 hora de ejercicio 5 veces a la semana. Estoy en mejor condición física que hace 10 años, duermo mejor, como mejor, y he podido mantener mi peso ideal.

La tecnología también puede ayudar. Ahora hay empresas que leen libros y te presentan un resumen, si te gusta lo compras, si no, no. Así te aseguras que no perderás tiempo empezando libros que no terminarás. Ya no es necesario comprar revistas, todas está de forma gratuita por internet. Puedes seleccionar solo los artículos que te interesan en imprimirlos. Es más, hay un sitio que puede reunirte los artículos más leídos de todas las revistas y periódicos del mundo, tú lees solo los encabezados en un vistazo, y vas solo al que te guste. Prácticamente puedes leer los encabezados de todos los periódicos y revistas en 10 minutos.

También compro audiolibros. Los oigo cuando voy en el carro, y cuando tengo que comer solo. Este año he “oído” dos libros completos, y unos 10 resúmenes de libros. Es mucho mejor que oír noticias. El año pasado aprendí a hablar Francés, en mi carro.

Un compañero de mi trabajo siempre me decía “no alcanzan las horas”. Hace años yo estaba de acuerdo. Hoy me pregunto “¿No alcanzan para qué? ¿Para perder tiempo con la tele, el radio, el periódico, y aparte hacer todo lo que te gustaría?”. Pues obviamente para todo eso no alcanza.

Simplifica tu vida. No llenes tu mente de ruido. No desperdicies tu tiempo. Empieza a hacer lo que realmente quieres. Sigue estos pasos:

  1. Decídete. No te engañes, éste es el paso más difícil. Puede sonarte como una buena idea, pero si no te decides y te comprometes nunca lo lograrás.
  2. Haz una estimación de cuánto tiempo pierdes viendo la tele, oyendo el radio, leyendo periódicos, leyendo revistas. Piensa cuánto tiempo podrás liberar.
  3. Sabiendo lo anterior, ponte una meta agresiva pero realista. Puedes decidir leer tres libros en el año, o correr 300 kilómetros, o hacer 150 horas de ejercicio, o aprender otro idioma, o estudiar un diplomado, o aprender algún deporte, o pasatiempo, o cualquier otra cosa que siempre hayas querido.
  4. Mantente firme, no regreses a tus hábitos. Ten paciencia y te sentirás realiizado cuando logres la primera meta.
  5. No te sientas mal si no cumples todas tus metas en el tiempo que habías pensado. Piensa que aunque hayas llegado solo a la mitad, lograste mucho más que cuando no lo hacías.

Comparte tus metas y tus logros. Inspira a otros. Inspíranos a todos.