Los débiles no pueden perdonar. El perdón es la cualidad de los fuertes.

Guardar resentimiento y tener sed de vengnaza es como tomar veneno y esperar a que la otra persona se muera. El que no perdona trae la amargura adentro, y tal vez la otra persona hasta feliz es. Por eso para vivir en paz, no hay como perdonar.

Pero, ¿deberás olvidar?

Depende.

Si la falta es menor, si te la hizo alguien a quien quieres, si no volverá a suceder, de una vez olvídalo. Si se puede, en serio, es tu decisión.

Si la falta es grave y no quieres volver a sufrirla, es mejor hacerle  como decía mi abuelita: “Si cada vez que voy por la tuna me espino la mano, pos no voy por la tuna. Aunque tenga ganas”. Perdona, aléjate, dale la vuelta a la página y sé feliz.